La sensibilidad de los sueños hacen que las paz rodee tu
figura, la sensualidad de la mirada genera una agua calma donde nadie puede
ahogarse y quedar allí nadando todas las noches, con una luna generosa y a su
vez con una mirada picara, expectante de
lo que suceda.
El tiempo genera espacios incasables, haciendo que la Armonía
a veces desespere, poniéndose quizás hasta nerviosa y deje de ser ella, pierde
su propia esencia y hasta puede mutar a la ansiedad, pero en un tiempo vuelve a
ser ella misma.
Pasos suaves, movimientos que piden permiso uno al otro, se
dan el asiento y esperan que sea el momento indicado para que los besos sean
llamados y generar una Armonía que sonríe, esa sonrisa de niño que muestra el
alma.
La Armonía es la calma en su pureza, genera templanza, hace
que los vientos suaves lleguen de a poco para sentir tu olor y el sonido se
escuche desde lejos como para poder oír
tu voz, la luz se hace tenue para que el brillo de tus ojos sea lo que
resplandezca.
El destino camina de la mano con la Armonía generando discusiones
que con una simple caricia la ansiedad queda de lado, mirando a la gente pasar.
La Armonía es la salud de la paz, desde allí se disparan
sueños, sentimientos y hace que lo simple se disfrute por sobre manera.
