jueves, 16 de octubre de 2014

Miedo


Nos contagiamos de esos fantasmas que nos asustan, que llegan golpean y se van, dejando una incertidumbre poco amigable, llenando almas de complejos, que crecerán al lado nuestro y darán obra a medida que caminemos, señalándonos para toda la vida.
Miedos que toman decisiones y hacen que las cosas, sucedan de esa manera, sin fuerza, con incertidumbre, vacías, acéfalos.
Miedo a sonreír, a querer ser, a emprender, a abrir el alma, a la pasión, a crecer, los miedos generan parálisis de sentimientos, los acobardan y los mandan a penitencia en un cuarto oscuro estando a la merced de que el miedo decida.
Es un llamador a la cobardía, para que tu corazón se transforme en piedra, para que una vez que sufra una rotura, esa grieta se llene de odio y entrar a ser presos de una rueda incansable.
Miedo, todos tenemos un poco, la cuestión es no alimentarlos para que crezcan y nos terminen comiendo y ser devorados por nosotros mismos.

viernes, 10 de octubre de 2014

Cuestion

¿Cuándo dejas de creer en que las cosas pueden cambiar? O bien preferís que no cambien porque te sentís bien cómodo, entonces uno se queda quieto para tratar de no modificar nada y que todo fluya como lo viene siendo, pero todos queremos un poco más, ese MAS que te hace correr detrás de tu sueño o simplemente una meta, un amor, un horizonte, una vida,  que una vez llegado allí, volver a empezar y a buscarte otra meta, fortalecer ese amor, crear otro horizonte, buscar otra vida, para que cuando algún día te toque inmortalizarte en espíritu, puedas contemplar desde las alturas, que siempre dejaste todo, por creer en que las cosas podían mejorar y si no cambiaron, tu alma vive en paz por lo que sos.

Somos peregrinos de un mundo donde vivimos como malabaristas, a veces caminamos por cables delgados con el terror que esto implica y a veces pisamos el suelo, con la paz de estar en la tierra, la cuestión es creer en lo que sos y en los dos estados, ser el mismo.-

miércoles, 1 de octubre de 2014

Felicidad

Son los momentos simples que rodean a las personas y que no tienen nada que ver unos con otros, tu Felicidad no es la mía, porque es tu situación, tu simpleza, tu lugar, tu ubicación en esta vida no pasa por un acuerdo ni tampoco por algo material, porque cuando ya lo tengas, eso deja de llenarte y se empieza a disolver. Las cosas materiales llevan una a otra y se eslabonan entre sí, haciendo una cadena de insatisfacción infinita.
La Felicidad es un recuerdo, un abrazo, un viaje, un saludo, una charla, un acostarse, un levantarse, pintar un cuadro, escribir una carta, correr, mirar a los ojos, besar, sentir la piel de tu amada, encontrarse, extrañar, música, un sabor, un hijo, el sol, la luna, una flor, el mar, tu deporte y todas las que vos decidas que te hacen Feliz.
Porque ahí está el verdadero secreto de tu Felicidad, uno mismo, que hace que las cosas simples, sean tan grandes que solo tú puedes llegar e invitar a quien se te ocurra.
La Felicidad son estados de ánimos que recorren tu interior y solo tú puedes llegar a explorar esa sensación que hace, desde brillar tu rostro, hasta caminar llevado por su propio impulso.
La Felicidad genera un resplandor que logra iluminar a quien te rodea, como así a tu interior que pone en evidencia tu propia alma.

La Felicidad está cargada de tu ser y sabe lo que vas a sentir por ese simple gesto que te hizo ser Feliz y cuando se termine el momento, tú lo vas a recordad desde siempre, Porque nadie te va a quitar ese recuerdo de Felicidad que se catapulta hacia la eternidad.