Cuando sentimos atracción por aquello que nos hace sentir
bien es donde empieza a crecer la verdad de nuestro corazón, a veces late más
fuerte para que el otro lo escuche o te hace levantar la temperatura del cuerpo
que se acumula en el rostro a tal punto que cambias de color, de pies a cabeza.
Allí es donde tratamos de tomar confianza en nosotros mismos, como para tratar
de enamorarnos o bien de empezar a querer a aquel ser que te nubla la vista,
para que lo veas solamente a él.
Cuando sentimos atracción perdemos el tacto o mejor dicho
uno se acostumbra solo a su piel, la voz
muta el habla, porque esta acostumbrada a su propio idioma, en otras ocasiones
te hace caminar como si estuvieras en el aire para llegar más rápido a su alma
o también uno hace el esfuerzo de dormir con los ojos abiertos, para recordar
su rostro y así no perderte ningún detalle en toda la noche.
Cuando sentimos atracción es porque el corazón desde su
silencio, empezó hacer ese trabajo que tan bien hace, enamorarse…

No hay comentarios:
Publicar un comentario