La quietud de nuestros cuerpos flotantes
Convergen en los ojos
que conspiran en medio de miradas,
el parpadear se torna suave
y ese pequeño lapso
que mis pupilas miran hacia dentro,
en la oscuridad silenciosa
te imagino ceñida a mí, y al mirarte nuevamente
soy seducido a amarte,
Entonces sabré;
Que ese pequeño sueño formara parte nuestro.
Dejare que mi conciencia dicte el momento,
el equivocarme que mira para que todo termine desecho,
pero siempre florecerán aquellas rosas
que sembramos en medio nuestro,
las que dan la fragancia del Amor que siento,
donde lo difícil manipula lo bueno
Nunca poder olvidar aquel sueño
Sea, como termine estos versos;
Plegarias de mi ser.

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