sábado, 1 de mayo de 2010

Trapos de desilusión


Como un torbellino que traía consigo partículas de cristales, hierros y sedimentos de oro, componentes de una vida rauda y batallada, donde las alegrías y tristezas se acompañaban.
Aquella anciana que sentada en el umbral de mármol, donde respiraba un viento rollizo, con la ilusión de ser ayudada, arrastrando trapos de miseria junto a su caminar encorvado, su pelo blanco envuelto en un pañuelo violáceo, vestida de negro y el crucifijo que colgaba del su cuello. Formaban todas las partes de una estatua fragmentada por la desilusión de haber vivido años sofocados, esperando quizá que algún día, el hombre se acuerde de ella.
Mirándome desde dentro de ese conjunto de lienzos negruzcos, sonrió en paz, dejándome marcado la invidencia humana. Lagrimas que se sumaban marchando por mi rostro en señal de protesta, comprendí que la inoperancia del amor,
Es como un bote en la arena, donde no avanza, se atasca y finalmente su madera se seca.


desde el Alma

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