
Mi mano tomo el marco de un algún cuadro perdido, se había alejado de aquella pintura, que quizá expresaba un paisaje o el retrato de un amor que nunca pudo conquistar y desde allí pude ver como son los caminos de aquellos que pintan sus vidas…Van dejando rastros en sus obras de sus propias vivencias, anclando estados de ánimo, vuelcan pensamientos, inmortalizan a sus seres más queridos, dejan marcas pintado el realismo que su corazón le reclama, hacen viajes entre los colores subidos a esas pinceladas mágicas para que las pupilas se bañen en un mar de matices y cuando la obra llegue a su fin, sea ese mundo que siempre anhelaron, contemplan desde la distancia, para enamorarse de ese cuadro, desde todos los espacios y allí lo llaman por un nombre, porque creen que ya nació.
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